4.3.13

La revolución española puede esperar

El guardián de los dineros norteamericanos, Ben Bernanke, se subió la semana pasada al carro de los augures neokeynesianos (Krugman, Stigliz y compañías nobeles) al reconocer que el déficit no es un peligro evidente y actual, que los recortes en el gasto en una economía deprimida son una idea terrible y que la austeridad prematura no tiene sentido. Se refería, por supuesto, a la economía estadounidense, pero sus advertencias son extrapolables, punto por punto, a las cuentas europeas. Aunque lo mismo da, porque a este lado del charco nadie parece enterarse. Aquí nos siguen amenazando con estratagemas infantiloides, como si fuéramos niños de teta, con el poderoso influjo del déficit público. El pérfido Montoro, nuestro orgulloso y zumbón malo del cuento, no para de susurrarnos al oído que viene el coco, pero la gente no está para fábulas morales. Los (desastrosos) números cantan y los oráculos econoprogresistas siguen demostrando, para nuestra desgracia, que llevaban razón desde el principio: que el austericidio no era la mejor vía para salir de una crisis que ya ha cumplido su primer lustro. Se lo recordaban el otro día Skidelsky y Miller, desde el Financial Times, a los popes que han elevado la tijera a los altares de su credo político: "Importa la reforma del lado de la oferta, pero también la demanda". Por eso nuestros vecinos lusos andan inmersos en su emocionante segunda revolución de los claveles, y no han querido esperar a un nuevo 25 de abril para plantarle cara a la troika (BCE, CE, FMI) desde la calle: "El pueblo es el que manda", rezaban algunas pancartas tras las que se escondían unas irrefrenables ansias de reparar el deteriorado bienestar de su viejo estado. Mientras tanto, a este lado de La Raya aún perdemos el tiempo intentando entender, literalmente, a nuestros mandamases. Y así nos va.

1 comentario:

  1. "Se refería, por supuesto, a la economía estadounidense, pero sus advertencias son extrapolables, punto por punto, a las cuentas europeas. Aunque lo mismo da, porque a este lado del charco nadie parece enterarse."

    Manuel, no es que no parecen enterarse... lo saben y lo saben bien, pero NO LES INTERESA...
    Sus intereses, por contra de lo que nos dicen, no son los nuestros (la ciudadania) sino los de sus amos, grandes fortunas y empresas.
    Todo lo demás, declaraciones y caras compungidas, son de cara a la galeria y las elecciones...

    ResponderEliminar