27.1.13

Con el debido silencio

El papá del prota de la última novela de Pérez-Reverte solía decir: "Se hizo domador y lo mató un león, alumno suyo". Cuesta imaginarse a Rajoy con los ropajes de Ángel Cristo, y más aún bailando El tango de la Guardia Vieja, pero si continúa por la senda del silencio acabará devorado por su pupilo Bárcenas en el peligroso circo popular de los sobre(entendidos). "¡Qué elocuencia, Mariano, tu mudez! / ¡Qué bien te explicas cuando nada dices! / No te aturullas, no te contradices, / ni un gramo muestras de tu candidez. / Por tu boca no muere nunca el pez. / Al callar, ni mientes ni desdices…" cantaba hace un año El Coplero Feroz; y hoy, como entonces, el presidente no osa contradecir al rapsoda. Rajoy encabeza la interesada estrategia conjunta entre acusador y acusado de dejar desinflarse un globo que quizá no explote nunca. Lo avisó el otro día Iñaki Gabilondo: "Lo peor que puede pasar es lo que me temo que va a pasar: nada". Y amplió su tesis un par de días después Juan Abreu: "España es un país donde los partidos han creado una inmensa red clientelar a la que sustentan y que los sustenta a costa del contribuyente. España es un país donde los partidos gastan billones de euros del contribuyente todos los años en decenas de televisiones, periódicos y radios dedicadas a hacer propaganda a los partidos y a tapar la corrupción de los partidos". El tesorero de la mafia pepera dijo cuando lo trincaron hace tres años: "Yo le debo mucho al partido y el partido me debe mucho a mí"; y ahora sabemos que no hablaba de dinero, sino de silencio. Si todos callan, podrían salvar el pellejo, aunque el país se vaya al garete: "En cualquier momento —remataba Abreu— aparece un tipo en televisión y anuncia: españoles, España ha muerto".

1 comentario:

  1. Hombre, no creo que el tal Gabilondo sea el más adecuado para hablar. Creo que estaría mejor calladito. Pero claro, aqui cada uno tiene que hacer el trabajo para el que le pagan.

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