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24.6.13

Antes y después

El segundo Conde de Rochester, que fue registrado civilmente como John Wilmot, fue un incorregible libertino británico del siglo diecisiete que la diñó a la edad de Cristo, dejando como legado una importante obra poética, regada de sátira y hedonismo, y media docena de churumbeles a cargo de su acaudalada parienta. Y fueron ambas circunstancias las que le posibilitaron pasar a la posteridad sintetizando la quintaesencia de su cinismo vital: "Antes de casarme —dicen que dijo poco antes de morir entregado a los excesos— tenía seis teorías sobre cómo educar a los niños. Ahora tengo seis hijos y ninguna teoría". Salvando las distancias, pues el acontecimiento más epicúreo que se le recuerda a Rajoy fue chuparse un habano mientras contemplaba in situ una ascensión ciclista a l'Alpe d'Huez, se trata del mismo mal que aqueja a nuestro apocado mandamás: antes de alcanzar la presidencia del Gobierno, el rey plasmado aseguró barajar infinitas soluciones para un solo problema, la crisis, pero año y medio más tarde vaga sumido en el (des)gobierno, asediado por infinidad de problemas para los que no encuentra siquiera una mísera solución. Moraleja: los apriorismos sirven de poco en la vida privada, y de nada en la pública. Visto lo visto, los partidos políticos (populares y populistas) deberían someterse al dictamen de las urnas sin programa electoral y, solo después de haberse encaramado al poder, formalizar sus propuestas. Así, la reiterada inoperancia gubernamental sería idéntica, pero al menos nos ahorraríamos la frustración que sucede a cada fraude programático. Votaríamos —quienes todavía se atrevan a hacerlo, claro—, igual que hasta ahora: en función de afinidades electivas, del sentimiento de pertenencia a un grupo o cegados por cuestiones tan accesorias como el sexo, la edad, la raza, el credo o el aspecto físico de los postulantes. Pero sería un proceso más limpio, que solo podría verse adulterado mediante cirugía estética. O sea.

20.6.13

Leña al mono

Hace tres semanas fue la Comisión Europea la que nos leyó la cartilla y ahora le ha tocado el turno al Fondo Monetario Internacional, mas poco importa el remitente cuando las advertencias enviadas a nuestra nunca bien ponderada península histérica son idénticas: 'Sí, pero no', han venido a decir los insaciables vampiros supranacionales en un escueto mensaje donde el 'sí' equivale a una palmadita en la espalda —efecto lubricante— y el 'no', a todo lo demás —"te la meto doblá", que cantaría el chirigotero 'Selu' de Cai—. Resumiendo la cháchara tecnócrata, por ahorrar esfuerzos al (improbable) lector: dos de las tres patas de la maldita troika de los dineros se han aliado para azuzar a los cachorros de Rajoy para que continúen apretando pero sin ahogar a sus presas o, en el peor de los supuestos, para que ahoguen sin que se note demasiado. O sea, leña al mono democrático, que para eso están las mayorías absolutas. Aunque, por más que el eco gubernamental repita hasta la saciedad que ya se vislumbran en el horizonte los brotes verdes, lo cierto es que, desde que la cándida Elena Salgado los barruntara años ha, los únicos brotes verdes que han visto estos ojitos son los de mi mala hierba jardinera. Lo refería con una ilustrativa anécdota David Gistau en su dietario: a las puertas del Congreso, ayer se le escapó a un policía: "Ay, si los detectores fueran de mentiras…". En fin, que ante quienes nos chulean desde las alturas no caben medias tintas: o seguimos jugando al engañabobos con inútiles pactos al estilo de los de Cánovas y Sagasta o desentrañamos toda la mala leche acumulada secundando a Sánchez-Gordillo ("Que la Europa de los mercaderes se vaya al coño de su puta madre"). De momento, Rajoy y Rubalcaba han optado por jugar a la Restauración.

8.6.13

Empresa Mundial S.A.

A esta hora en que yo me entretengo arrejuntando palabras, en las cercanías de Londres se encuentran reunidos, a gastos pagos, los (putos) amos de mundo: centenar y medio de medradores gerifaltes financieros, dóciles mandamases políticos, avaros mercaderes globalizados, paniaguados comunicadores, domesticados académicos y aristócratas palmeros que, juntos pero no revueltos, conforman el todopoderoso Club Bilderberg, una de esas "siniestras camarillas" que, según Fidel Castro, manejan la humanidad a su antojo. Oficialmente, la conferencia anual que este año se reúne por sexagésimo primera vez es "un foro para discusiones informales off-the-record sobre megatendencias y los principales problemas que enfrenta el mundo", pero aseguran quienes han (mal)gastado su vida investigando tan florida secta —con el conspiranoico pope exsoviético Daniel Estulin a la cabeza— que entre sus miembros se esconden el verdadero rey de reyes y el auténtico jefe de los jefes de Estado; y que su objetivo final es la creación de "un gobierno mundial único, con su propio ejército, moneda y religión" o, dicho en román paladino, "una red global de cárteles gigantes" que vendría a funcionar como Empresa Mundial S.A. Y a lo peor todo eso es cierto; y también lo es que los oligarcas bilderbergianos pertenecen a la masonería y a los Illuminati (con tomati) —según rezan los manuales de la cosa—, pero a mí me gusta imaginármelos echando unas risas entre cañas y tapas mientras alternan partidas de Monopoly y Risk, que son las dos únicas maneras de controlar el mundo que yo conozco. Porque, de ser ciertas las sospechas de que esa plutocracia atlantista pretende imponer un Nuevo Orden Mundial desde la sombra, ¿alguien entendería para qué demonios invitaron en los últimos años a peleles como Almunia, Cospedal, Sorayita o la reina Sofía? ¿Alguien podría explicar qué pinta allí De Guindos este año, aparte de repartir currículos para cuando Rajoy le dé la patada?

6.6.13

El cortijo andaluz

"En la luna negra / de los bandoleros, / cantan las espuelas". Así arranca una popular canción del Lorca más arrebatadoramente provinciano, escrita en otros tiempos —los años 20 del siglo XX— que evocaban tiempos aún más remotos —mediados del XIX—, pero sus versos le vienen al pelo a las posmodernas desventuras de las invertidas reencarnaciones de Juan Palomo y 'El Tempranillo', uséase, el conseguidor Juan Lanzas y el dispensador Javier Guerrero: los bandoleros que muñeron la asechanza sureña que Agustín Rivera ha regalado a la posteridad en su pintiparado El cortijo andaluz. "Andalucía es, desde hace tres decenios, un Régimen. Populista". Lo tiene escrito Gabriel Albiac y lo sabe todo hijo de vecino. "Un régimen que, de hecho, ha funcionado con la contundencia de apisonadora propia a los sistemas de partido único". Por consiguiente, el caso de los ERE fraudulentos consentidos por la Junta —con sus intrusas prejubilaciones, sus mordidas empresariales y sus intermediarias sobrecomisiones— es lo mínimo que cabía esperar de tan arraigada política cortijera. Advirtió la difunta Margaret Thatcher que "el socialismo fracasa cuando se le acaba el dinero de los demás" y, atendiendo a razones, no hay quien ose discutir su férrea sentencia. El jaranero mandamás del currelo andaluz derrochó un dineral público en lumis, cubatas y farlopa, hasta caer intoxicado, y los progenitores de su factótum sindicalista han reconocido a la benemérita que en su casa había "dinero para asar una vaca" —que no llegan a ser los miles de millones referidos por el hiperbólico Rajoy, pero casi—. Total, que entre unos y otros se han dejado pochar la rosa de la socialdemocracia meridional, y el runrún de la sospecha alcanza ya a los omnipotentes Griñán y Zarrías. Mientras esperamos que la justicia ordinaria los ponga en su lugar, nos consolamos con la lorquiana justicia poética: "En la luna negra, / sangraba el costado / de Sierra Morena".

23.5.13

Un (mal) expresidente

Aznar se plantó en la tele cargando "un dolor español de profundidades casi noventayochistas" (Gistau) y se postuló, entre la compunción y la prepotencia, como protomártir de una hipotética renovación de España: "Cumpliré con mi responsabilidad, con mi conciencia, con mi partido y con mi país", dijo el atribulado ex, pero, sin que sirva de precedente, esta vez preferiríamos que actuara de manera irresponsable. Por nuestra salud. El divino creador del paraíso del pelotazo realizó una faena de aliño en su comparecencia televisada, lidiando mediante chuscos capotazos tres mansos ejemplares de fraternal encaste (Lomana, Prego y Marhuenda): recreándose en los lances accesorios pero resucitando las espantás de Curro Romero cuando tocaba entrar a matar. A la postre, no tocó pelo, mas vio cumplido un sueño preterido desde que los flashes se divorciaran de su triste figura: que su nombre volviera a figurar con letra de molde en los carteles y, de paso, que su (posible/improbable) regreso al ruedo ibérico se convirtiera durante unas horas en la comidilla de un país ayuno de bureos. Sostuvo Norman Mailer que 'ego' fue el gran sustantivo del siglo XX, pero Aznar se dejó el alma aggiornando la sentencia: sus respuestas se limitaron a un estomagante yo, mí, me, conmigo que aporta entre poco y nada al debate nacional. Lo que sí hizo el prejubilado mandamás fue lo que Rubalcaba no ha sabido, no ha querido o no ha podido hacerle en año y medio a Rajoy: daño. Al inefable tío del bigote no le gusta un pelo cómo está dejando su digitalizado delfín lo que antaño fue su cortijo; lo cual que, entre desleal y circunspecto, se lo hizo saber. Cómo sería la cosa, que hasta uno de los pujantes cachorros peperos, Borja Sémper, ladró en Twitter: "Zapatero se consolida como el mejor ex-presidente de gobierno". Que ya es ladrar.

27.4.13

El récord de la vergüenza

David Trueba ha reconocido, negro sobre blanco, que "encontrarle un lado positivo a la cifra de parados española es como apreciar lo hermoso del amanecer el día de tu fusilamiento", pero el renacentista opinador no ha caído en la cuenta de que el partido que nos (des)gobierna es capaz de eso y de mucho más, pues parece ser que desde las alturas genovesas —a las que no he tenido el (dis)gusto de ascender nunca para comprobarlo— se contempla la realidad tamizada por un espíritu bucólico sin parangón en la historia de la humanidad. Para muestra, tres botones entresacados de las reacciones a lo que El Mundo ha titulado en primera "El récord de la vergüenza": 6.202.700 parados: 1) el secretario de Estado de Empelo, de cuyo nombre no quiero acordarme, balbuce que se está "invirtiendo la senda" y que la tasa de destrucción de empleo "se está atemperando"; 2) el correveidile extremeño de apellido compuesto, Floriano, suplica "que no nos ciegue ese mal dato para comprobar cómo la política económica está dando buenos resultados a nivel macroeconómico que más pronto que tarde va a llegar a las familias"; y 3) el torrentiano Martínez Pujalte mienta a Zapatero y le da otro revolcón a la sobada herencia recibida, achacando los males presentes a las decisiones tomadas "hace unos cuantos años", cuando "empezaba la crisis". Tres esperpénticas demostraciones de cómo despachan los cráneos privilegiados del PP el dramón de un pueblo que comienza a comerse los mocos; aún más grotescas tras ser corregidas al día siguiente por un Gobierno que ya admite sin ambages que será incapaz de crear empleo durante su legislatura. "Cuando gobierne bajará el paro", dijo un Rajoy que se las prometía muy felices mientras holgazaneaba en la oposición. Y en esas estamos, confiando en que cumpla su promesa… esperando que gobierne.

25.4.13

Medias verdades

Se cachondea Toni Garrido de la economía denunciando con la solemnidad que le caracteriza que "es la única disciplina que permite que distintos expertos lleguen a conclusiones totalmente diferentes utilizando los mismos datos"; y no podía haber elegido una coyuntura más favorable para meter el dedo en esa llaga: porque estamos en la semana en la que ha caído hasta mínimos históricos la cotización de la Excel(encia) financiera, esa maldita hoja de cálculo virtual —alumbrada por los alumnos más aventajados de Bill Gates— sobre cuyos desarreglos funcionales asentaron Reinhart y Rogoff las teorías austericidas que han servido como hoja de ruta a aquellos mandamases que vinieron al mundo con tijeras en lugar de manos. Aunque de poco ha servido la revelación del garrafal error de procedimiento de los cerebritos yanquis, porque los recortadores vocacionales siguen a lo suyo, con o sin aval académico. Así que, en vez de ciscarnos en el papá de Microsoft, nos vemos obligados a descargar una vez más sobre la puñetera madre de quienes se han propuesto hundirnos en la miseria. Con todo, aún quedan almas cándidas que defienden que los datos se han convertido "en el nuevo ADN de la información"; una afirmación difícil de sostener en este tremedal en el que estamos hartos de escuchar de boca de los banksters que el papel lo aguanta todo, o sea, que los datos no son más que medias verdades huérfanas de significado sin sus hermanas mellizas, las interpretaciones. Materia, esta, en la que están doctorados los trileros más baqueteados de nuestro (des)Gobierno (Rajoy, Montoro y De Guindos), que de nuevo se han confabulado para engatusarnos con el engañabobos de la prima de riesgo. Pero basta poner los pies en la calle y cruzarse cara a cara con la pobreza para mandar a tomar por saco a la susodicha prima… con toda su parentela.

26.3.13

La navajita plateá

Se puede cantar al son del flamenco psicodélico de Los Planetas ("Se ha reunido un comité de expertos / y ha decidido que se acabó lo nuestro") o contar deslastrado de zarandajas diplomáticas, como hacía Marc Vidal en la previa: "Hay un grupo de inútiles reunidos pensando en cómo nos cobran su ineficiencia sin que parezca improvisado"; pero al margen del soniquete elegido para envolver el relato de los acontecimientos, lo incontrovertible de la charlotada perpetrada por la troika contra Chipre es que se trata de un nuevo atraco de la Europa consentida a los bolsillos de sus súbditos más débiles; y ya van unos cuantos. Alemania continúa marcando el paso de la (des)unión europea y quienes (mal)vivimos sometidos a sus vaivenes emocionales estamos ya empachados de tanto chalaneo. Los germanos se dan el lujo de adoctrinar a sus convecinos en materia de elementalidad pero callan como putas cuando la vergüenza les araña. Se va a cumplir ahora el primer aniversario de una anécdota que no me dejará mentir: el Real Madrid se medía al Bayern Múnich en el Allianz Arena, en la ida de las semifinales championsligueras; en los prolegómenos del choque, los amigos de lo ajeno afanaron las botas, camisetas y medias de Ronaldo, Özil y Benzema; pero el robo no mereció más que minúsculos despieces en la prensa de segunda división. Imaginemos ahora qué habría sucedido si el pillaje hubiera tenido lugar en suelo español: como poco, habría sido premiado con el escarnio de los amplificadores morales teutones y la risita condescendiente de sus acérrimos partidarios. Así se escribe la Historia. Sin embargo hoy, con la ortodoxia chipriota recién afeitada a punta de rescate alemán, el lacio Rajoy no ha resistido la tentación de poner sus barbas a remojo, mientras la navajita plateá del corralito reluce allá en las alturas sajonas.

20.3.13

Por los siglos de los siglos

Los meapilas de nuestro Gobierno la titularon, en un alarde de gazmoñería y derroche de mayúsculas, como "Misa Solemne de Inicio del Ministerio como Pastor Supremo de la Iglesia Universal de Su Santidad Francisco" pero a mí me pareció, con perdón de los concernidos, un desatino más de la secta (ultra)católica, (hiper)apostólica y (super)romana; uno de los tantos gaudeamus que se pegan los globalizados santurrones de postal a costa del fiel contribuyente al amparo de ese hiperbólico oxímoron que estos días cotiza al alza: la Iglesia de los pobres. Por la Santa Sede desfilaron, de un luto tan riguroso que al principio me puse en lo peor, el cuñado de Urdangarín, un triunvirato de beatos ministros y el desubicado Rajoy, que esta vez agachó la testuz más de lo acostumbrado para rendir pleitesía al nuevo Papa. En verdad, lo que a nuestros mandamases les cautiva de Georgium Marium Bergoglio, alias Franciscum —como le llama L'Osservatore Romano—, es que sea uno de los suyos, o sea, que hable español, virtud mediante la cual quedan difuminadas sus archiconocidas carencias políglotas. Pero lo que importa lo están investigando estos días con ridículo ahínco los medios: el Papa argentino también tiene pasado; y más bien oscuro, por no desmerecer frente a sus antecesores en la (intra)historia vaticana, cuyo retrato robot vendría a ser un híbrido nacido del ayuntamiento entre el Marqués de Sade, don Vito Corleone y Alí Babá con la virgen de turno, que para eso está. Como quiera que sea, y a sabiendas de que el pingüe (y tenebroso) tinglado católico se extenderá por los siglos de los siglos, los descreídos nos consolamos con la única prensa honesta que va quedando (El Jueves), que una vez más pone voz a nuestros pensamientos desde su portada: "Nos importa una mierda quién es el nuevo Papa… Y ahora, ¿podemos seguir hablando de cosas serias?".

14.3.13

Sombra aquí, sombra allá

En la última sesión parlamentaria de (des)control, Rubalcaba hizo notar a Rajoy que el déficit cacareado por su Gobierno "tiene una capa de maquillaje de este tamaño" y, aunque por escrito cueste hacerse una idea, su gesto insinuaba que el grosor de la referida capa podría llegar, sin exagerar, desde la madrileña carrera de San Jerónimo hasta Pernambuco. Por eso al presidente, que en la víspera había pecado de optimista dando por superada "la enorme crisis financiera y de deuda pública", no le quedó más remedio que salir por peteneras, one more time. La culpa la tiene el fanfarrón Montoro, que había reincidido en sus malabarismos contables para cuadrar un déficit público del 6,7%, a sabiendas de que la trola se esfumaría en un suspiro, pues a esa falacia hay que sumar las devoluciones fiscales retrasadas alevosamente hasta enero más el monto del rescate bancario. Total: 10,46%. O sea, que estamos como hace año y medio —con los bolsillos más pelados, eso sí—, y lo único irrefutable es que en el último (y desastroso) ejercicio del Gobierno socialista la rebaja del déficit fue mayor que en el (presuntamente milagroso) primer año Mariano. Los analistas más fiables denuncian sin descanso que el programa económico del PP está más visto que el tebeo (y su ineficacia probada) pero da igual; nuestro ministro más "mentiroso, incompetente e injusto" (Sala-i-Martín) se divierte entretanto cual perdonavidas cobrador del frac, amedrentando con los lobos de Hacienda a todo aquel que le afea la conducta. Ejerce de cínico doppelgänger del simpsoniano Burns porque maneja información reservada, pero está condenado por ley a un "estricto y completo sigilo" en materia tributaria; así que debería empezar a controlar las insidias que se le escapan por entre las comisuras… o escupirlas violentamente contra sus amistades peligrosas… o metérselas por donde le quepan, con perdón.

24.2.13

El estado del bienestaba

Final del Carnaval de Cádiz 2013. Se abre el telón. La chirigota del Selu canta 'Las verdades del banquero'. Antes de arrancarse con la presentación, homenajea a los payasos de la tele, preguntando al respetable: "¿Cómo están ustedes?". La respuesta del público no se hace esperar: "¡Tieeesos!". Ese el actual estado de una nación que está para pocas risas y, en el debate sobre la cosa, Rubalcaba tuvo que recordárselo a un Rajoy que todavía mira para otro lado: "En España ha reaparecido la pobreza". Los franceses, inmisericordes con nuestras desgracias, han tardado poco en aplicar su brocha gorda al asunto, incorporando a sus ácidos guiñoles al mandamás español como un indigente, despachado por el presentador del programa con tres euros para un bocata. Al otro lado de los Pirineos saben tan bien como aquí que los cacareados brotes verdes no son más que un ilusorio trampantojo con el que los artistas neoliberales han (re)decorado la ruinosa fachada de una nación cuyo interior se cae a pedazos, con el único objetivo de mantenernos embelesados mientras desmantelan definitivamente lo que Malagón ha rebautizado como "estado del bienestaba". La historia de España es la historia de una crisis permanente, según atestigua un flamante ensayo que analiza las grandes depresiones económicas sufridas entre 1348 y 2012. Su editor, Gonzalo Pontón, concluye al respecto que, "en la génesis, gestión y enquistamiento de todas esas crisis, lo determinante es la incompetencia de los gobiernos, sus políticas fiscales, el despilfarro público, la especulación y la corrupción a gran escala". Hoy, como ayer, estamos en manos de una banda de indocumentados, pícaros, ludópatas y mangantes que malversa nuestra pasta mientras nosotros las vemos de venir. La única diferencia es que ahora se la llevan a Suiza en frondosos ramitos de violetas, de a quinientos euros el pétalo.

22.2.13

Ya basta hijos de puta

A lo peor soy yo el equivocado, pero me parece gratuito organizar un macrodebate sobre el debate en busca de una conclusión tan baladí como la distinción entre vencedores y vencidos. Aunque no se tenga noticia de una sola ocasión en la que haya hecho honor a su nombre, el debate sobre el estado de la nación debería limitarse a lo que promete su denominación: ofrecer una instantánea en plano general de lo que el machadiano Juan de Mairena llamó "los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa" y el señor Pérez —su alumno— tradujo al lenguaje poético como "lo que pasa en la calle"; pero esta vez tampoco pudo ser. La razón estriba, quizás, en que el Gobierno llegaba a la cita (casi) anual con un discurso jalonado por el bochornoso "que se jodan" de los Fabra de toda la vida y la repugnante peineta de Bárcenas; por el desprecio clasista y el corrupto recochineo; o sea, con todo debatido… de aquella manera. Nuestros embusteros mandamases ya habían dicho en los últimos catorce meses todo lo que tenían que decir —una cosa y su contraria, y así sucesivamente—, mientras la turulata oposición callaba todo lo que tenía que callar, así que el debate se redujo a una discusión sobre el estado de otras cuestiones, principalmente pretéritas. En ese duelo crepuscular tantas veces visto se enzarzaron Rajoy y Rubalcaba, dos forajidos alumbrados mediado el siglo XX, con idéntico historial delictivo y (mucho) más pasado que futuro, a los que solo distingue esta galleguísima observación de Jabois: "Es más fácil prometer una cosa y hacer la contraria que hacer una cosa y prometer la contraria, porque lo primero es traición pero lo segundo es cachondeo". La contienda sirvió, además, como subvencionada terapia de grupo para una reata de agrandados postulantes, entre los que Javi Vizcaíno creyó ver "pose, panfleto, pasteleo y siesta". Ante la imposibilidad de sacar algo en claro del Congreso, tuvo que ser una vez más El Roto quien esclareciera el estado de la nación: en una descorazonadora viñeta, una pareja pasa delante de un escaparate. "¿Te acuerdas de cuando comprábamos?", pregunta ella, nostálgica; a lo que él responde: "No". Una obra de hondura solo comparable a la propuesta más popular de la pasada edición de ARCO: ese grafiti posmoderno de la mexicana Teresa Margolles en el que podía leerse "Ya basta hijos de puta", cuyo destinatario podría ser cualquiera que se dé por aludido.

20.2.13

Marhuenda y los razonianos

Para la secta de los razonianos, como para Wittgenstein, los límites de su lenguaje son los límites de su mundo; y en ese reducto subsisten sus fieles mientras todo se desmorona a su alrededor. Lo que no aparece en su biblia particular —el (presunto) diario La Razón—, no existe, de manera que los (cada vez más escasos) lectores del panfleto planetario solo contemplan las corruptelas cotidianas como incorregibles vicios de los demás, pues ojean el único periódico español que, durante el pasado mes de enero, dedicó menos piezas a la corrupción en el PP que a la de otros partidos (11 vs. 34). La formidable hazaña hay que anotarla en la hoja de servicios del gurú Marhuenda, un estomagante todólogo que campea a sus anchas por el lodazal mediático gracias al poder omnímodo del grupo que le amamanta y a sus servidumbres políticas. Desde sus púlpitos de ocasión, este mediocre juntaletras, que fue mano derecha de Rajoy antes de transmutarse definitivamente en la voz de su amo, imparte su viciada y decadente doctrina. Sostiene el doctor Perroantonio que la ideología es una tumoración cerebral que "restringe el campo de visión, tuerce la perspectiva y causa aberración óptica y cromática", y añade que, "en los casos más graves, el individuo afectado pierde sensibilidad general y tiende al autismo y a embestir a otros congéneres con la testuz". Al ínclito Marhuenda, su ideología —un postureo derechón más partidista que ideológico— ya le ha arrastrado a temerarios arrebatos, como (des)calificar a Intereconomía de "grupo infecto de ultraderecha". El filósofo Marina anda preocupado —y nosotros con él— por la "corrupción de baja intensidad", esa intoxicación social que permite "comportamientos indecentes, vergonzosos, deshonestos, que no son delito"; la misma que preconiza ese periodismo troglodita envalentonado por la impunidad para con su inmoralidad (des)informativa, que convive en plácida armonía con la otra, la "corrupción delictiva".

14.2.13

Rectificar es de necios

Después de advertir que "errar es humano" y "perdonar es divino", el poeta británico Alexander Pope legó a la posteridad la quintaesencia de su pensamiento: "Rectificar es de sabios". En sus tres siglos de vida, la (discutible) sentencia del satírico bardo ha servido tanto para recomponer un roto como para zurcir un descosido, hasta que hace un par de días la remendona Cospedal echó mano de ella para hilvanar el penúltimo desgarrón cometido por su partido: "Rectificar es de sabios", dijo la generalísima secretaria popular para justificar lo que el sandio Floriano consideraba un despido improcedente —el del exmarido de la ministra Mato— hasta una semana antes. A la misma hora, no muy lejos de la casa de la sabiduría —sita en Génova, 13, desde ya—, Rajoy explicaba a la remanguillé su injustificable (des)gobierno: "Yo me presenté con un programa electoral en el que prometía que no iba a subir los impuestos. Y probablemente he incumplido esa promesa. Bueno, no; probablemente, no. He incumplido mis promesas, pero al menos creo que he cumplido con mi deber". Otra rectificación, otro sabio; y aún quedaba día para alucinar con los efectos provocados por el virus de la sabiduría entre las huestes peperas. El Grupo Parlamentario Popular, que venía despreciando una iniciativa legislativa popular antidesahucios hasta bien entrada la tarde, tuvo que tragarse su orgullo a última hora, tras conocer que una pareja de jubilados mallorquines acababa de suicidarse por miedo a perder su casa. La tragedia obró el milagro y la sabiduría acudió rauda en auxilio de los peperos congresistas, que finalmente permitieron la admisión a trámite de la propuesta. Otra rectificación, otra congregación de sabios. Pero esta peligrosa manía de actuar al socaire de la opinión pública conlleva sus riesgos, como avisó hace algún tiempo Felipe González: "Rectificar es de sabios", dijo entonces el expresidente, "y de necios tener que hacerlo a diario".

10.2.13

La vida (no) es un Carnaval

En 2009, mientras Zapatero hablaba de "desaceleración transitoria", una chirigota gaditana llamaba al pan, pan, con resignada guasa. Se hacía llamar 'Salón de belleza 'El Tijerita' y en su estribillo se lamentaba: "Crisis, crisis, crisis, crisis, / crisis, crisis, por tos laos. / ¿Cómo quieres que yo pele / si está to el mundo pelao?". Cuatro años después, con Zapatero durmiendo el sueño de los justos, la misma chirigota hace de la necesidad virtud. Se presenta como 'Los recortaos' y su estribillo, claro, se recrea en el asunto: "Traigo estas tijeras: / son de 'Los Tijeritas', / cuando salimos de peluqueros. / Te las regalo Rajoy / y recórtate un huevo". Cuatro años en los que recortar se ha convertido en el pasatiempo predilecto de nuestros nuevos gobernantes han rebajado el primer premio de 2009 al sexto puesto en 2013: la chirigota de Kike Remolino se atascó en el pase de semifinales, sufriendo vejaciones más propias de cuando entonces: sus integrantes fueron identificados policialmente y su atrezo registrado. El repertorio previo de esta mosca cojonera con turuta había puesto sobre aviso a la pepera alcaldesa de Cádiz, que envió a sus esbirros a ejercer labores de amedrentamiento contra los subversivos elementos. Quizá tenga algo que ver que su nombre, Teófila Martínez, aparezca entre los sobrecogedores de los cuadernos de Bárcenas y con el temor a que las coplas por venir se acordaran de ella. El caso es que cinco legislaturas en el trono municipal son muchas y que su resurrecta censura ha convertido a la "cuna de la libertad" en la tumba de la democracia. Lo advertía ayer Gregorio Morán en La Vanguardia: "[Los políticos] Nos perdieron el miedo hace muchos años, luego el respeto. Solo nos queda nuestra capacidad de rebelión". Por ejemplo, cantarles cuatro verdades a la cara por Carnaval, al ritmo del tres por cuatro.

8.2.13

Mercado de invierno

La crudeza de la resaca del último barómetro del CIS nos ha sobrevenido como el amargo despertar tras una curda de absenta, una vez evaporadas las líricas alucinaciones. Los porcentajes que arroja el sociológico artefacto son tan (desgraciadamente) crueles con nuestros representantes públicos que dan lástima. Sostiene Rodrigo Fresán que "los políticos españoles son hoy seres en desanimación suspendida. Inverosímiles, leyendas tontas, mentirosos y pinochos que se la pasan tocándote las narices y machacándote el cerebro. Como zombis lentos y descerebrados que dicen siempre lo mismo para ver si se lo creen y se los cree". El enciclopédico escritor argentino retrata a nuestros mandamases bajo el prisma de una desesperanzada visión (super)pop: "Pero no. Son increíbles. Estos y aquellos y esos de más allá también, no hay opciones: todo apesta, todos apestan, y parecen haber alcanzado, triunfalmente, su derrotada fecha de vencimiento". Algo que parece irrebatible, porque el (nonato pero necesario) partido abstencionista ganaría una vez más las elecciones, según la intención directa de voto, superando a las fuerzas vivas, que van derechitas al abismo de la insuficiencia. Aunque lo más desolador del boletín de notas del CIS viene referido con nombres y apellidos: el opositor Rubalcaba suspende con un 3,4 (sobre 10) en la contundente valoración del respetable, algo que aún le basta para erigirse como el más listo de una clase de alumnos poco aplicados formada por el Gobierno en pleno. La pandilla de ministros populares, con el repelente Rajoy al frente, se mueve entre calificaciones muy deficientes, lo que ha forzado a la prensa (pretendidamente) seria a echar mano de la retórica rumorología deportiva: en el mercado de invierno aparecen como transferibles Mato y Montoro —por su (presunto) pasteleo con la corrupción—, aunque los tuercebotas Wert, Báñez y De Guindos también están en el disparadero. Yo despediría antes al entrenador. Y cambiaría las reglas del juego.

6.2.13

La segunda transición

Me entero por Abreu —que a su vez se entera por Dawkins— de que existe un gusano que vive exclusivamente debajo de los párpados del hipopótamo, y se alimenta de sus lágrimas. Se trata, sin duda, de un formidable caso de parasitismo que yo prefiero contemplar como la más hermosa de las simbiosis. Abundando en tan feliz comunión, me imagino al liviano Rajoy acurrucado bajo el protector toldo ocular de la oronda Merkel… hasta que la deprimente realidad trastoca tan enternecedora imagen y me devuelve la estampa de una reptiliana y fofa canciller repantingada sobre la cosa de ver de nuestro paquidermo presidente, pues hace ya mucho tiempo que la Merkel se viene alimentando con fruición de las miserias lloradas por el lastimoso Mariano y otros indignos ejemplares de su especie. La regenta de la pensión Europa lleva meses mareando la perdiz y todavía no ha decidido si alojar a nuestro aprendiz de gobernante como huésped o como gorrón de su comunidad de vecinos. A estas alturas casi nadie se acuerda ya del (aplazado) rescate a nuestra península histérica, pero yo me malicio que Rajoy se subió anteayer hasta la zuhause merkeliana para pedir auxilio. Lo que pasa es que el rescate que ahora necesita la España pepera no es económico —con la (sobre)soldada y los ahorros suizos tenemos para ir tirando— sino político. Hasta allende nuestras fronteras está llegando el hedor de la putrefacción institucional, según nos hacen saber los papeles foráneos, mientras que de puertas adentro la tufarada se está haciendo tan insoportable que la voz del pueblo se ha levantado en demanda de una segunda transición. Ahora bien, los naipes de Aznar —un as escondido en la manga de Anson— o Rubalcaba —el manoseado rey del palo progresista— no deberían ser opciones a barajar para esta trascendental partida.

4.2.13

La mala follá de Rajoy

Vergüenza me da compararme al genial (y añorado) Chumy Cúmez, pero… "yo antes no creía en nada. Ahora ni siquiera eso"; y mira que lo siento por el envalentonado Rajoy, pero su pliego de descargo contra las regalías barcenianas no hará variar ni una sola de mis convicciones. Su insulso discurso no resistiría el más elemental comentario de texto, ni pasaría el filtro del más rudimentario detector de mentiras: la querencia del presidente por faltar a la verdad y a la palabra dada es congénita, y no iba a ser ahora que se juega el pellejo cuando se sincerara con una nación que, según los últimos sondeos, se muere de ganas por desahuciarle de la Moncloa. Rajoy mintió alegremente en los pasajes más significativos de su inconsistente defensa y ya solo queda aguardar que pasen los días para retirarle definitivamente el beneficio de la duda. De momento, lo que el mandamás popular descalificó como documentos apócrifos, o sea, los papeles de Bárcenas, le señalan como el mayor beneficiado por los bastardos emolumentos, lo cual no es moco de pavo. Rajoy lleva años acostándose en una navaja de afeitar —esa atrevida costumbre dadaísta— y corre el riesgo de terminar igual que las putas de Whitechapel, que sufrieron la mala follá de que sus destinos se cruzaran con Jack el Destripador. El inefable Mariano ha fiado su porvenir a una célebre sentencia de Marcelo Truzzi —"afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias"—, sin caer en la cuenta de que las evidencias juegan en su contra. A lo peor, lo que su señoría ve, con sobredosis de retórica, como "la sombra de la sombra de un indicio manipulado", es la veraz fotocopia de un cuaderno amenazadoramente real; ese cuaderno pepero en el que 'negro' se escribía con 'b' y dos más dos eran cinco… y se llevaban una.

31.1.13

Amago de apechusque

Las expectativas ante cada sesión de control gubernamental se exacerban por culpa de la inocencia que aún conserva el zagal que fuimos: le tenemos una fe (ciega) a la quimera de que nuestros mandamases se ocupen, siquiera excepcionalmente, de lo que nos preocupa. El ejercicio parece simple: se sienta uno frente al televisor —lo que ya supone un acto de impagable coraje— para que le vuelvan a largar el tradicional diálogo de (opositores) besugos, aligerado en esta ocasión con un par de antológicas memeces proferidas por otros tantos peces bobos. Rubalcaba, en su desacomplejado discurso, lo mismo cita a una popular honrubiana que al expresidente de la Reserva Federal norteamericana, Alan Greenspan; enfrente tiene a Rajoy, que tira de cantinela popular. La cosa sucede, más o menos, como sigue: Rubalcaba, se supone que aludiendo a la corrupción, amenaza: "Como te dé una miaja de apechusque, la roscas"; Rajoy, algo confuso, se defiende con un socorrido comodín: 'Y tú más'; Rubalcaba remata, recreándose en la suerte: "Sé que cree que entiende lo que pensaba que dije, pero no estoy seguro de que se haya dado cuenta de que lo que escuchó no era lo que yo quería decir". Con el presidente turulato —y la corrupción intacta—, acuden al rescate dos de sus inoperantes salvapatrias, para cubrirse de gloria: una beata con seis millones de parados a sus espaldas dice sentirse "muy moderadamente satisfecha" [sic] con su reforma laboral, mientras que el contable mayor del reino jura por el dios euro que la economía española "va por el buen camino", justo el día en que la contracción anual del PIB se concreta en el 1,4%. Entre (son)risas y lágrimas, apaga uno la tele y lamenta que la portada/esquela que (pre)jubila a Rajoy y a Rubalcaba en el último número de Mongolia no sea más que una boutade.

27.1.13

Con el debido silencio

El papá del prota de la última novela de Pérez-Reverte solía decir: "Se hizo domador y lo mató un león, alumno suyo". Cuesta imaginarse a Rajoy con los ropajes de Ángel Cristo, y más aún bailando El tango de la Guardia Vieja, pero si continúa por la senda del silencio acabará devorado por su pupilo Bárcenas en el peligroso circo popular de los sobre(entendidos). "¡Qué elocuencia, Mariano, tu mudez! / ¡Qué bien te explicas cuando nada dices! / No te aturullas, no te contradices, / ni un gramo muestras de tu candidez. / Por tu boca no muere nunca el pez. / Al callar, ni mientes ni desdices…" cantaba hace un año El Coplero Feroz; y hoy, como entonces, el presidente no osa contradecir al rapsoda. Rajoy encabeza la interesada estrategia conjunta entre acusador y acusado de dejar desinflarse un globo que quizá no explote nunca. Lo avisó el otro día Iñaki Gabilondo: "Lo peor que puede pasar es lo que me temo que va a pasar: nada". Y amplió su tesis un par de días después Juan Abreu: "España es un país donde los partidos han creado una inmensa red clientelar a la que sustentan y que los sustenta a costa del contribuyente. España es un país donde los partidos gastan billones de euros del contribuyente todos los años en decenas de televisiones, periódicos y radios dedicadas a hacer propaganda a los partidos y a tapar la corrupción de los partidos". El tesorero de la mafia pepera dijo cuando lo trincaron hace tres años: "Yo le debo mucho al partido y el partido me debe mucho a mí"; y ahora sabemos que no hablaba de dinero, sino de silencio. Si todos callan, podrían salvar el pellejo, aunque el país se vaya al garete: "En cualquier momento —remataba Abreu— aparece un tipo en televisión y anuncia: españoles, España ha muerto".