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25.4.13

Medias verdades

Se cachondea Toni Garrido de la economía denunciando con la solemnidad que le caracteriza que "es la única disciplina que permite que distintos expertos lleguen a conclusiones totalmente diferentes utilizando los mismos datos"; y no podía haber elegido una coyuntura más favorable para meter el dedo en esa llaga: porque estamos en la semana en la que ha caído hasta mínimos históricos la cotización de la Excel(encia) financiera, esa maldita hoja de cálculo virtual —alumbrada por los alumnos más aventajados de Bill Gates— sobre cuyos desarreglos funcionales asentaron Reinhart y Rogoff las teorías austericidas que han servido como hoja de ruta a aquellos mandamases que vinieron al mundo con tijeras en lugar de manos. Aunque de poco ha servido la revelación del garrafal error de procedimiento de los cerebritos yanquis, porque los recortadores vocacionales siguen a lo suyo, con o sin aval académico. Así que, en vez de ciscarnos en el papá de Microsoft, nos vemos obligados a descargar una vez más sobre la puñetera madre de quienes se han propuesto hundirnos en la miseria. Con todo, aún quedan almas cándidas que defienden que los datos se han convertido "en el nuevo ADN de la información"; una afirmación difícil de sostener en este tremedal en el que estamos hartos de escuchar de boca de los banksters que el papel lo aguanta todo, o sea, que los datos no son más que medias verdades huérfanas de significado sin sus hermanas mellizas, las interpretaciones. Materia, esta, en la que están doctorados los trileros más baqueteados de nuestro (des)Gobierno (Rajoy, Montoro y De Guindos), que de nuevo se han confabulado para engatusarnos con el engañabobos de la prima de riesgo. Pero basta poner los pies en la calle y cruzarse cara a cara con la pobreza para mandar a tomar por saco a la susodicha prima… con toda su parentela.

21.10.12

La burla de Rajoy

El Falcon 900 es un pájaro francés que no viene contemplado en el libro gordo de la fauna europea: se trata de una especie diseñada por la compañía Dassault -la firma ya provoca tembleque- para el transporte VIP, y los gerifaltes españoles se pirran por sus onerosos huesecitos metálicos. Por eso la Fuerza Aérea Española, que derrocha en defendernos de enemigos que no tenemos los dineros que el Gobierno le hurta a la sanidad y la educación públicas, tiene aparcada una bandada de estos halcones gabachos en la base de Torrejón: para cuando apetece darse un paseo, pues sabido es que "la clase política viaja cómodamente a ninguna parte" -Toni Garrido dixit-. Ejemplo práctico: ver un partido de fútbol en Polonia el mismo día que se reclama un salvavidas euromilmillonario para nuestros ahogadizos bancos, dando cuenta de generosas lascas de jamón de a doscientos euros el kilo y chupando vino a botella por cabeza, cuya cuenta pagaremos los de siempre, los únicos que nos apretamos el cinturón… porque nos estamos quedando en el chasis. El último dispendio protagonizado por un halcón franchute ha sido acercar a Rajoy hasta su añorada Galicia para largar un par de mítines electorales. Y, claro, la izquierda mediática se ha subido a las barbas del presidente para recordarle que, cuando el ínclito Zapatero -que en gloria esté- se daba semejantes caprichos, al entonces opositor la cosa le parecía "burla tras burla", o sea, "reírse de los españoles, mofarse de los contribuyentes […] una prueba de prepotencia impropia de un gobernante democrático en el siglo XXI". Pues lo dicho, Mariano: yo también recuerdo con morriña, como Manuel Rivas, la época en que practicabas el "quietismo": tu etapa más fructífera, cuando te limitabas a "contemplar los efectos de la ley de la gravedad en el desplome de las manzanas socialistas".