Mostrando entradas con la etiqueta cervera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cervera. Mostrar todas las entradas

9.4.13

Habemus Fraudeleaks

"Leemos el periódico a gritos, escandalizados, pero quietos ante lo inadmisible", lamenta Antonio Lucas. Pero es que no cabe otra manera ante lo apabullante de los datos: dos millones y medio de archivos, con datos de 130.000 personas, residentes en 170 países y territorios; y, para domesticar tamaña monstruosidad (160 veces superior al chivatazo de Wikileaks sobre Estados Unidos de hace un par de años), noventa periodistas, repartidos por medio centenar de países, amparados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y asistidos por capitostes de The Guardian, la BBC, Le Monde, Süddeutsche Zeitung, The Washington Post y El Confidencial, entre otros. O sea, una titánica tarea destinada a desvelar, en entregas convenientemente dosificadas, el indecente quién es quién de la élite del escaqueo mundial; esa que esconde bajo la arena de las posmodernas islas del tesoro que hemos convenido en llamar paraísos fiscales una mareante billetada que los contables cifran —generosos en la horquilla— entre 16 y 24 billones de euros; Intermón Oxfam, en un tercio del PIB mundial; y la ONU, en sesenta veces la guita precisa para erradicar la pobreza mundial en un lustro. Por la parte que nos toca, de momento solo sabemos que ese zombi que unas veces atiende por Tita Cervera y otras por Carmen Thyssen-Bornemisza es uno de los setenta españolitos que figuran con nombres y apellidos en los papeles del Fraudeleaks, pero vivimos sin vivir en nosotros a la espera de la relación definitiva de burlangas, que no debería olvidarse de Bárcenas, de la herencia paterna de su majestad (de ustedes) y de la treintena de compañías del Ibex 35 que se pasan la gilipolluá gubernamental (Marca España) por el forro evadiendo impuestos desde el edén de la gente de posibles… mientras los esbirros de Montoro persiguen falleros valencianos y feriantes sevillanos en busca de calderilla tiznada para sacarnos de la crisis.

12.12.12

Trinque en la muralla

David Jiménez denuncia en su blog, con amargada ironía, la reduccionista división que la ciudadanía hace de su entorno: los malos son los otros: "Preferimos levantar una muralla que nos defienda de la 'despreciable' relatividad, esa bruma que todo lo confunde, para diluirnos en la reconfortante masa de los nuestros. Los buenos". Plausible queja, porque nos consta que a esa muralla se le mete mano desde ambos lados, y hasta desde un tercero, si lo hubiere. Sin ir más lejos, el pasado domingo metió mano a la muralla (de Pamplona) Santiago Cervera, secretario cuarto de la Mesa del Congreso de los Diputados en representación del Partido Popular; para su sorpresa, halló en ella un sobre con 25.000 euros y no los prometidos documentos que revelarían supuestas corruptelas en Caja Navarra. Seguramente por eso, acudió a la anónima cita de incógnito, oculto tras un gorro y una bufanda que de poco le sirvieron, pues la benemérita, avisada del lance, lo trincó en el acto. "Si tú no vas por el camino de los malos, nunca te encontrarás con ellos", advierte un proverbio chino pero, por su relato, se ve que el diputado navarro es más dado a la novela negra que a la filosofía oriental. Con todo, Cervera se excusó de inmediato y ahora nos impone la peliaguda tarea de creer (o no) su fabulosa versión de los hechos a quienes devoramos aforismos y, por tanto, sabemos que "la verdad, como poco, lleva una doble vida" (Miguel Ángel Arcas). Los medios aplauden la integridad del presunto pardillo, extrañados por su pronta dimisión, mas yo me resisto al gesto, porque aún resuenan en mi cabeza los ecos del reciente visionado de Los idus de marzo, esa descorazonadora película de George Clooney con la que entendí que un político verdaderamente íntegro jamás hubiera metido mano a la muralla.