Porque "vivir es ver volver" —como decía Azorín— resulta menos sorpresiva la fulgurante resurrección del socialismo rubalcabiano: en política todo vuelve; y lo hace sobrado de motivos si aún no se había ido del todo. Rubalcaba, que lleva meses haciendo oídos sordos a los cenizos demoscópicos, interiorizó de pequeño el adagio de papá Gramsci que advierte que "una verdadera crisis histórica ocurre cuando hay algo que está muriendo pero no termina de morir y al mismo tiempo hay algo que está naciendo pero tampoco termina de nacer"; pero el pertinaz segundón tiene para sí que la verdadera crisis es la que está carcomiendo al absolutismo pepero y no la que los sans-culottes del puño y la rosa avivan desde la rue Ferraz. Así que, haciendo buena la apócrifa cantinela donjuanesca ("Los muertos que vos matáis gozan de muy buena salud"), el PSOE lanzó el pasado fin de semana un órdago a sus enterradores poniendo sobre la mesa del presente un conjunto de propuestas para reactivar la economía y combatir el desempleo: un refrito que mezcla a Roosevelt con la Merkel y a Obama con el FMI pero que abre una vía de esperanza a una ciudadanía con la "confianza lastimada" (Juan Gelman dixit); seis estratégicos aldabonazos económicos para poner en práctica aquello que sugería Ignacio Ramonet en una reciente entrevista: "Hay que volver al sentido común, a un keynesianismo razonable: tanto Estado como sea necesario y tanto mercado como sea indispensable". Total, que lo que proponen Rubalcaba y su claque, casi sin pretenderlo, es volver a los orígenes del socialismo: redistribuir la riqueza —aunque esta vez sea prestada— por medio del Estado; o sea, lo que apuntó Jabois a su manera: "El PSOE no necesita ideas nuevas sino viejas, que son las de sus intelectuales que se le han ido bajando del caballo por rabia, frustración o aburrimiento".
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7.5.13
6.2.13
La segunda transición
Me entero por Abreu —que a su vez se entera por Dawkins— de que existe un gusano que vive exclusivamente debajo de los párpados del hipopótamo, y se alimenta de sus lágrimas. Se trata, sin duda, de un formidable caso de parasitismo que yo prefiero contemplar como la más hermosa de las simbiosis. Abundando en tan feliz comunión, me imagino al liviano Rajoy acurrucado bajo el protector toldo ocular de la oronda Merkel… hasta que la deprimente realidad trastoca tan enternecedora imagen y me devuelve la estampa de una reptiliana y fofa canciller repantingada sobre la cosa de ver de nuestro paquidermo presidente, pues hace ya mucho tiempo que la Merkel se viene alimentando con fruición de las miserias lloradas por el lastimoso Mariano y otros indignos ejemplares de su especie. La regenta de la pensión Europa lleva meses mareando la perdiz y todavía no ha decidido si alojar a nuestro aprendiz de gobernante como huésped o como gorrón de su comunidad de vecinos. A estas alturas casi nadie se acuerda ya del (aplazado) rescate a nuestra península histérica, pero yo me malicio que Rajoy se subió anteayer hasta la zuhause merkeliana para pedir auxilio. Lo que pasa es que el rescate que ahora necesita la España pepera no es económico —con la (sobre)soldada y los ahorros suizos tenemos para ir tirando— sino político. Hasta allende nuestras fronteras está llegando el hedor de la putrefacción institucional, según nos hacen saber los papeles foráneos, mientras que de puertas adentro la tufarada se está haciendo tan insoportable que la voz del pueblo se ha levantado en demanda de una segunda transición. Ahora bien, los naipes de Aznar —un as escondido en la manga de Anson— o Rubalcaba —el manoseado rey del palo progresista— no deberían ser opciones a barajar para esta trascendental partida.
17.1.13
Subidón de estupidez
La portada de El Jueves pasado —firmada por el gran Monteys— presentaba a un espídico Rajoy encaramado a un set de platos musicales, en plan Steve Aoki y animando a la peña al grito de "¡Subidooón!". A sus pies, uno de los amuermados fieles de su parroquia se revolvía indignado: "Puto DJ… Siempre pone lo mismo". Alumbrando a los más despistados, un antetítulo ("impuestos, tasas, precios, tarifas…") ponía letra a la música. Una vez más, la única prensa seria que nos va quedando se adelantaba —con cachondeo— a los acontecimientos, pues acabamos de saber que España es el país desarrollado que más ha gravado los impuestos en los últimos treinta y cinco años y, de regalo, el que soporta el mayor esfuerzo impositivo de la Eurozona; todo ello para hacer un pan como unas hostias, porque la recaudación fiscal no para de menguar. Javier Gilsanz, que acaba de recolectar los ultimísimos datos de nuestro presente socioeconómico, sostiene que "salarios chinos e inflación alemana no nos hacen más competitivos sino más pobres"; y el Banco Mundial ha alertado, a quien corresponda, de los riesgos de la austeridad, rebajando sus previsiones de crecimiento. Pese a todo, Marianico 'el Corto' lució ayer palmito en el Financial Times, barruntando que 2014 será el año del despegue económico y la creación de empleo, y urgiendo a la Merkel a recomponer lo que él desbarata. Con los periódicos por delante, un tiento al raído bolsillo y una ojeada al irrefrenable descenso en la valoración del gabinete gubernamental, no queda sino constatar que el presidente y sus asesores crematísticos andan empeñados en hacer buena la tesis de Carlo Maria Cipolla, el gran teórico de la estupidez, que atribuía esta dudosa cualidad a las personas que causan daño a otras sin obtener ganancia alguna, o, en el peor de los casos, provocándose algún daño propio en el proceso.
20.12.12
Dios los cría...
Ayer me entretuve escudriñando el 'Abecedario de la corrupción 2012', publicado a doble página por El Mundo hace unos días: 141 nombres de sospechosos habituales, de la A de Acebes a la U de Urdangarín, pasando por exóticos ejemplares como José Blanco, Carlos Fabra o Rodrigo Rato. Ni bien acababa de finiquitar la deshonrosa retahíla, cuando aún rumiaba el conspiranoico credo del añorado Christopher Hitchens ("Creo que este planeta es usado como colonia penal, manicomio y basurero por una civilización superior para deshacerse de los indeseables e incapaces. No lo puedo probar, pero usted tampoco puede demostrar lo contrario"), me di de bruces en internet con una foto de aúpa; en ella, su majestad (de ustedes) aparece flanqueada por la corrupta flor y nata del mosqueante binomio empresariado/política durante una cacería de perdices perpetrada hace un lustro: un trío de palmeros, envuelto en rigurosos ropajes cinegéticos, sonríe en la instantánea junto al Rey. Casualmente, los tres retratados aparecían referidos en el pútrido inventario que acababa de empaparme: Gerardo Díaz Ferrán, exmandamás de la CEOE, enchironado por presunto delito de alzamiento de bienes y blanqueo de capitales; Jaume Matas, excacique (popular) de Baleares, empapelado por diversos delitos y pringado en más de veinte casos por malversación, fraude, falsedad, prevaricación y tráfico de influencias; y Arturo Fernández, número uno de la patronal madrileña y dos de la española, imputado por estafa, apropiación indebida y falsificación de cuentas por lo de Bankia. Miré la foto largo rato y, mientras certificaba que a este país medieval no lo rescata ni la madre que parió a Merkel, cruzaron por mi mente películas —La escopeta nacional, claro—, novelas —Las amistades peligrosas—, canciones —With a little help from my friends— y hasta el socorrido refranero castellano, que acudió para recordarme que Dios los cría… y ellos se lo reparten.
10.11.12
Voluble y puta
Escribió Goethe hace un par de siglos: "Dejad que lo parezca hasta que lo sea". Y los españoles, germanófilos a la merkeliana fuerza, le tenemos tomada la palabra al romántico literato: siempre vamos con retraso. Hace siete años legalizamos el matrimonio homosexual, gentileza de un Gobierno progresista, pero no ha sido hasta ahora, bajo mandato retrocesista, cuando el Tribunal Constitucional ha dicho que nones al recurso del PP y ha refrendado, más que el hecho, la pertinencia de su nomenclatura, que trae de cabeza a la Iglesia española y sus (cada vez más escasos) correligionarios. "Decir que 'matrimonio' viene de madre -y que no la hay en una pareja gay- para negar este derecho es tan estúpido como argumentar que 'patrimonio' viene de padre y que, por tanto, las mujeres no deberían poder abrir una cuenta corriente", argumenta Nacho Escolar desde la izquierda. "Será constitucional, pero no es matrimonio", sentencia en portada el panfleto oficioso de la (ultra)derecha, que todavía anda hecho un lío con las peras y las manzanas. Precisamente esto es lo que más me descoloca del asunto: las alegrías que se permite el rancionalcatolicismo ibérico en materia judicial. Tiene escrito Javier Villán que "la derecha española es voluble y un poco puta", pero parece demasiada volubilidad y demasiado puterío anunciar el fin de los vicios menores tras la tragedia del Madrid Arena al mismo tiempo que se abren los brazos desreguladores a los vicios mayores de Eurovegas. La gracia divina de insumisión al mandato constitucional la merece en exclusiva el ministro Fernández Díaz, de quien se entiende su coherente pataleta: resulta que un buen día recibió la visita de Dios en persona mientras paseaba por la ciudad del pecado, Las Vegas; le vinieron a tentar, de la mano, el vicio y la virtud; y así no hay quien se aclare.
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