A esta hora en que yo me entretengo arrejuntando palabras, en las cercanías de Londres se encuentran reunidos, a gastos pagos, los (putos) amos de mundo: centenar y medio de medradores gerifaltes financieros, dóciles mandamases políticos, avaros mercaderes globalizados, paniaguados comunicadores, domesticados académicos y aristócratas palmeros que, juntos pero no revueltos, conforman el todopoderoso Club Bilderberg, una de esas "siniestras camarillas" que, según Fidel Castro, manejan la humanidad a su antojo. Oficialmente, la conferencia anual que este año se reúne por sexagésimo primera vez es "un foro para discusiones informales off-the-record sobre megatendencias y los principales problemas que enfrenta el mundo", pero aseguran quienes han (mal)gastado su vida investigando tan florida secta —con el conspiranoico pope exsoviético Daniel Estulin a la cabeza— que entre sus miembros se esconden el verdadero rey de reyes y el auténtico jefe de los jefes de Estado; y que su objetivo final es la creación de "un gobierno mundial único, con su propio ejército, moneda y religión" o, dicho en román paladino, "una red global de cárteles gigantes" que vendría a funcionar como Empresa Mundial S.A. Y a lo peor todo eso es cierto; y también lo es que los oligarcas bilderbergianos pertenecen a la masonería y a los Illuminati (con tomati) —según rezan los manuales de la cosa—, pero a mí me gusta imaginármelos echando unas risas entre cañas y tapas mientras alternan partidas de Monopoly y Risk, que son las dos únicas maneras de controlar el mundo que yo conozco. Porque, de ser ciertas las sospechas de que esa plutocracia atlantista pretende imponer un Nuevo Orden Mundial desde la sombra, ¿alguien entendería para qué demonios invitaron en los últimos años a peleles como Almunia, Cospedal, Sorayita o la reina Sofía? ¿Alguien podría explicar qué pinta allí De Guindos este año, aparte de repartir currículos para cuando Rajoy le dé la patada?
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8.6.13
Empresa Mundial S.A.
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2.6.13
Ceremonia y costumbre
En estos últimos meses se viene elevando a conocimiento público, adornado con todo lujo de detalles, aquello que los malpensados llevábamos años barruntando: el mangoneo generalizado se instaló en el Partido Popular como ceremonia y costumbre —que diría Yeats— desde el mismísimo momento de su fundación. Defendía Max Weber que solo podemos saber lo que somos si determinamos cómo hemos llegado a ser lo que somos, y así, entre una ley de transparencia que no termina de fraguar y una ley mordaza que nunca debería fraguar, el PP está dejando entrever sus vergüenzas pasadas y presentes, lo cual que vamos empezando a saber lo que es precisamente porque se está determinando cómo ha llegado a serlo. Así lo reconocen incluso sus adversarios, como Irene Lozano: "El máximo ejercicio de transparencia que ha hecho el PP —si bien a trompicones— ha sido el de publicar su contabilidad B en los periódicos"; aunque sea por la vía indirecta, cabría añadir. El caso es que gracias a los diarios (in)dependientes vamos descubriendo que a la tesorería pepera se jugaba al revés que al parchís: Bárcenas se comía veinte, contaba una y las otras diecinueve las repartía. Aunque, mayormente, lo que está quedando al descubierto es que los gerifaltes genoveses diseñaron dos universos paralelos que ahora pretenden finiquitar con discursos para lelos. La Cospedal espera que lo del extesorero "se ventile con total normalidad", pero sucede que las (sobre)soldadas a discreción solo son la punta de un iceberg que esconde, además, regalías gürtelianas a todo quisque, mamoneos entre los mandamases mediterráneos y nuestros regentes, estafas bankiarias, dádivas empresariales… O sea, que no va a resultar sencillo ventilar toda la mierda que corrompe una cofradía cuyos potentados se dividen entre quienes un buen día se vendieron al mejor postor y quienes, por no ser menos, se dejaron comprar.
26.2.13
Gobernando en diferido
Empiezo a pensar que la inmarcesible coplilla de Campoamor se ha mantenido en boga de siglo en siglo únicamente para servir de parapeto a los bocones del PP: según dejó escrito el poeta asturiano para los restos, "en este mundo traidor / nada es verdad ni es mentira, / todo es según el color / del cristal con que se mira"; una incontrovertible certidumbre que parece haberse convertido en el undécimo mandamiento para la feligresía pepera, cuyos bustos parlantes se afanan cada día en redecorar la realidad de su genovesa casa añadiendo una nueva entrada a su particular diccionario de neolengua. Anotaba el pasado fin de semana el cervantino Jiménez Lozano que, en plena "florescencia de ignorancia y de banalidad", no caben los discursos alternativos, pues "la verdad no existe, todo es opinión" y, lo más grave, "nada es nada sino lo que decidimos que sea". Tomándole la palabra al sabio castellano, la repulsiva Cospedal volvió a violar ayer, de una tacada, los hechos probados, el derecho laboral y la académica lengua española: para explicar el (pen)último desaguisado de los suyos, farfulló la generalísima secretaria que lo que se pactó con el innombrable Bárcenas fue una "indemnización en diferido", a lo que añadió algo así como que el acuerdo era "en forma de simulación de lo que antes era una retribución"; y, dicho lo dicho, siguió trabucándose graciosamente durante un minuto que debió parecerle un siglo. En lo que va camino de convertirse en una ridícula tradición, la Cospedal volvió a sufrir las feroces consecuencias del papelón generalizado que se ha visto obligado a desempeñar el Partido Popular desde que a su incompetente gestión se ha sumado el conocimiento de su indecente comportamiento. Pero en el teatrillo democrático no hace falta reinventar la lengua para llamar a las cosas por su nombre; solo se precisa un Gobierno directo, no diferido.
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14.2.13
Rectificar es de necios
Después de advertir que "errar es humano" y "perdonar es divino", el poeta británico Alexander Pope legó a la posteridad la quintaesencia de su pensamiento: "Rectificar es de sabios". En sus tres siglos de vida, la (discutible) sentencia del satírico bardo ha servido tanto para recomponer un roto como para zurcir un descosido, hasta que hace un par de días la remendona Cospedal echó mano de ella para hilvanar el penúltimo desgarrón cometido por su partido: "Rectificar es de sabios", dijo la generalísima secretaria popular para justificar lo que el sandio Floriano consideraba un despido improcedente —el del exmarido de la ministra Mato— hasta una semana antes. A la misma hora, no muy lejos de la casa de la sabiduría —sita en Génova, 13, desde ya—, Rajoy explicaba a la remanguillé su injustificable (des)gobierno: "Yo me presenté con un programa electoral en el que prometía que no iba a subir los impuestos. Y probablemente he incumplido esa promesa. Bueno, no; probablemente, no. He incumplido mis promesas, pero al menos creo que he cumplido con mi deber". Otra rectificación, otro sabio; y aún quedaba día para alucinar con los efectos provocados por el virus de la sabiduría entre las huestes peperas. El Grupo Parlamentario Popular, que venía despreciando una iniciativa legislativa popular antidesahucios hasta bien entrada la tarde, tuvo que tragarse su orgullo a última hora, tras conocer que una pareja de jubilados mallorquines acababa de suicidarse por miedo a perder su casa. La tragedia obró el milagro y la sabiduría acudió rauda en auxilio de los peperos congresistas, que finalmente permitieron la admisión a trámite de la propuesta. Otra rectificación, otra congregación de sabios. Pero esta peligrosa manía de actuar al socaire de la opinión pública conlleva sus riesgos, como avisó hace algún tiempo Felipe González: "Rectificar es de sabios", dijo entonces el expresidente, "y de necios tener que hacerlo a diario".
23.1.13
Decorando las consecuencias
Defiende Raúl del Pozo que, ante al moralismo de los fariseos aflorado a la par que la hedionda corruPPción, "no hay que asustarse", porque "fallan las personas, no el sistema". Lo que pasa es que el sistema son las personas y, en el Partido Popular, tan sistema es el avieso Bárcenas como persona la indigesta Cospedal, que de fallar sabe bastante, por cierto. La acongojada bien pagá se ha (auto)erigido en la heroína doméstica de la pepera lucha anticorrupción, pero su endeble estrategia solo resistirá el paso de los días entre sus acólitos genoveses y demás desinformados. Quienes sabemos leer y escuchar, y aún conservamos algo de memoria —estimulada por esa inagotable hemeroteca que es la red de redes, todo hay que decirlo—, recordamos una entrevista emitida hace poco más de un año por Onda Cero, que el resto de los medios sintetizaron bajo este inequívoco titular: "Cospedal pide a Rajoy la restitución de Luis Bárcenas en el Partido Popular". Así que "esta persona" non grata de la que a día de hoy "no consta" nada en la sede popular, fue defendida por la generalísima secretaria de la cosa hasta anteayer, como quien dice. Por eso resulta estomagante escuchar de su boca la sarta de naderías con la que nos viene martilleando en los últimos días. Sería de agradecer que se sincerara de una vez e hiciera suyos, sin demora, los demoledores versos de Jorge Riechmann: "No tenemos afán de ir a las raíces de nada, / pero nos sobra para decorar las consecuencias". Porque eso es (todo) lo que hay, aunque algunos hayan vuelto a caer en la trampa política de buscar soluciones a un problema que ningún pringado pretende resolver: ¿quién se cree que los políticos quieran acabar con la corrupción? ¿Si desaparecen los sobres(ueldos), de qué van a comer sus señorías?
11.1.13
Un detallazo catalán
Anda estos días la prensa nacional algo azorada por el inopinado arrepentimiento de la banda de unionistas catalanes que ha devuelto al fisco parte de lo birlado hace algunos lustros, para librarse del talego. Se escandalizan los españolistas macarras de la moral, aparentando haberse caído de un guindo tal que ahora, pero, en un país en el que el trinque político es el deporte nacional, su enésima estratagema no cuela. No hace falta ser tocayo del toro que mató a Paquirri para sentirse agraviado por los mensajes de los juntaletras guerracivilistas, acérrimos defensores de la divergència i la desunió. Verbigracia, el exiliado Pablo Sebastián, desde su República de las ideas: "Es verdad que, en esto de la corrupción, en todas partes cuecen habas —ahí está Baltar, como asunto reciente—, pero en el caso del nacionalismo catalán lleva añadido el marchamo independentista lo que hace mucho mas grave la situación". Así que era eso: un ladrón catalán es mucho más peligroso que un intrigante cordobés. ¡Dónde va a parar! En una de las mejores tragicomedias del siglo XX, Albert Camus puso en boca del emperador Calígula una lapidaria advertencia (cito de memoria): "Gobernar es robar: eso lo sabe todo el mundo. Pero hay maneras y maneras: yo pienso hacerlo descaradamente"; advertencia que los políticos españoles, siempre tan leídos, convirtieron de inmediato en su credo espiritual, al que se han aplicado con unánime devoción hasta hoy. Por eso produce escozor intelectual escuchar a la Cospedal balbucir que "en política hay que ser coherente y no actuar con frivolidad" en nombre de un partido corrompido hasta las trancas; despreciando, de paso, el ejemplar "detallazo" de los admirables trileros catalanes, que solo han devuelto una trigésima parte de lo sustraído porque —como apunta Enric González— "una cosa es tener un gesto y otra ser tonto".
27.10.12
A estilo melacargué
Mira que me extraña, pero cada día estoy más convencido de que algún miembro del Gobierno, o de su nutrida legión de paniaguados asesores, es lector del terrible Houellebecq, que tiene escrito en alguna parte que "toda sociedad tiene sus puntos débiles, sus heridas" y que, con su sadismo habitual, recomienda: "Meted el dedo en la llaga y apretad bien fuerte". Porque en eso andan Rajoy y sus acólitos: hurgar en la herida por la que se desangra un país que acaba de registrar la mayor tasa de desempleo de su historia, al tiempo que se parchea donde menos falta hace; porque se requiere un buen estómago para asimilar que más de la mitad del flamante paro trimestral certificado venga provocado por eso que los endocrinos políticos denominan adelgazamiento de las administraciones públicas, y que no es más que una dieta diseñada a estilo melacargué, en la que solo se recorta la partida de personal. O sea que, a nuestros nutricionistas aficionados, les está saliendo un pan como unas hostias: ni van a cumplir los objetivos de déficit marcados ni serán capaces de detener la sangría del paro. Tan es así, que me llegan rumores de que la EPA será sustituida en breve por la EPI, pues solo analizando la población (in)activa será capaz de ofrecer algún resultado positivo un Gobierno (im)popular que fomenta las desigualdades sociales: los ricos son cada día más ricos y a los pobres… que nos vayan dando por retambufa. Solo nos dejarán dos opciones: exilio o suicidio, porque ya ni siquiera nos ampara el vilipendiado artículo 47 de la Constitución y, entre los desahucios privados y los públicos, están empezando a caer los primeros mártires por la causa, para que la Dolorosa Cospedal y sor Aya, plañideras mayores del PP, tengan motivos por los que llorar en serio.
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23.10.12
Todos pierden
Carlos Floriano (PP) subrayó que fue "un gran día para la participación". Óscar López (PSOE), lo contrario: "La baja participación es un hecho muy preocupante". Lo impepinable es que la abstención se dispara (250.000 votantes menos que en 2009) y representa ya a un tercio largo de la población, lo que supone que nadie gana por sus favores: todos pierden. El PP recupera tres escaños en Galicia (aunque pierde 135.000 votos) pero se deja otros tres en País Vasco, donde retrocede a resultados de hace veinte años. La mayoría absoluta de Núñez Feijóo sale barata: se apoya en menos de la mitad de los votantes y solo un tercio del electorado. Con estos números, parece muy aventurado hablar de "respaldo a Rajoy", como hace la Cospedal y cacarea la prensa servil, que reduce el escrutinio al aval al presidente del Gobierno frente al hundimiento de Rubalcaba. En casa hacemos otras lecturas menos partidistas. Las efemérides casuales han afectado a los resultados, pero a la inversa. En Euskadi, un año sin ETA solo sirve para certificar que se premia a los verdugos y se castiga a las víctimas: el País Vasco se siente país y vasco (el 60% de su Parlamento será soberanista), pese al espejismo del último pacto constitucionalista. En Galicia, a diez años del Prestige, se sigue aplaudiendo a los responsables de la catástrofe y a sus herederos. A Rosa Díez le dan la espalda sus vecinos, mientras el resto de España, donde su demagogia no conoce rival, la sobrevalora. La regeneración democrática de Mario Conde deberá esperar hasta mejor ocasión. La desunión de las izquierdas regala pequeñas alegrías a la población indignada, pero su ineficacia queda probada. Por cierto, ¿hemos dicho ya que el PSOE continúa impertérrito su (in)feliz travesía de la nada a la más absoluta de las miserias?
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3.10.12
Política por la filosa
Desde que la vimos aparecerse como la encarnación terrenal de la Dolorosa en el Corpus Christi toledano, arropada como Dios manda —luto riguroso, peineta enhiesta, mantilla cobijadora—, en casa supimos que la Cospedal venía para hacerse cargo de los sufridos hijos del Señor, para aliviar sus cuitas. Mas observando, observando, reparamos en los lujosos zarcillos que colgaban de sus orejas y las reventonas perlas que rodeaban su gaznate. Pasó la imagen, pero quedó el contradictorio aroma. Luego supimos que, solo en el bienio anterior a coronarse como gerifalte autonómica, se había embolsado medio millón de euros merced a sus tres generosos pagadores: el Senado, su partido y el Estado; o sea, nosotros. La virginal imagen retornó entonces, poderosa, para quedarse definitivamente. Y a nuestra vera ha permanecido largando sandeces y perogrulladas —"la política es el arte de hacer lo posible con lo que no se tiene" [sic]— hasta hoy, cuando ha asestado un golpe definitivo a su gremio, la política, y a nuestro sistema democrático: los diputados manchegos visitarán el parlamento autonómico solo para distraerse de sus quehaceres cotidianos y por la filosa. Un poner: un electricista se ganará el pan a jornada partida, se acicalará y acudirá con prisas —vive en Albacete— a su asamblea regional —que está en Toledo— porque ese día hay championslíg: en ratos libres como este manejará millones de euros y decidirá el porvenir de sus paisanos. Otro poner: la política volverá a concentrarse en hidalgos hermanados con la guita; los tiesos habrán de buscarse un oficio, o corromperse definitivamente, ahora que el decoro se está perdiendo hasta para robar. Olvida la Cospedal, claro, la disyuntiva weberiana: "O se vive para la política o se vive de la política". Y eso pocos lo pueden atestiguar mejor que ella y sus millonarios asesores y altos directivos.
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